Mis profesores

Publicado el 12 de febrero de 2026, 14:25

Hace más de 2 años que tengo esta publicación pendiente y, ahora, es el momento de lanzarla para dedicarsela a una madre que recientemente me ha contactado, en nuestra conversación ha surgido un tema muy delicado.

El título de la publicación surgió en un momento en el que tuve que renunciar a la educación en el hogar, o como yo la suelo llamar, educación LiViRe. Escolaricé a mis hijos tal como explico en la publicación 'Educando en casa 24/7', en mi caso, no fue por motivos legales.

Tras varios meses a remolque y con un sabor agridulce, me encontré reflexionando sobre mi educación, la edoctrinación que hemos recibido muchos de nosotros y anduve en los laberintos de mi memoria recordando los sentimientos y emociones que me invadían en mi etapa estudiantil. 

Inevitablemente recordé a Mis Profesores, a unos con más cariño y a otros con más indiferencia.

Terminé mis estudios de secundaria y bachillerato en el año 2000 en un instituto público de una gran ciudad en el que todas las tribus urbanas habidas y por haber convivían. Desde los macarras 'pelaos' expulsados de institutos de los barrios periféricos, hasta los pihippies 'progres' del centro, pasando por los latinos, que en ese entonces eran minoría. El claustro era igual de polifacético.

Recuerdo a los profesores de castellano con su estilo franquista y uno de mates que había sido profesor de mi madre! Se acordaba de ella y de su hermano, osea, de mi tio! A punto de jubilarse estaban los tres.

Estos profesores de lengua y literatura castellana fueron dos, de la misma época de Franco, uno muy clásico y otro muy 'light' pero eso sí, cada semana teníamos que escribir una redacción de una página y leerla en clase. Como no nos daba tiempo de leer a todos, alguna vez me la jugaba y no hacía la redacción (dependiendo del tema propuesto), y algun apuro pasé cuando ¡zas!, me tocaba leer y no tenía nada, a veces aceptaba el zero patatero y a veces improvisaba una redacción, pero en general las hacía porque prefería escribir que resolver raíces cuadradas, exponenciales o equaciones de segundo grado. En cuanto a la lengua castellana, las demás profesoras no eran tan mayores pero fuera como fuere, la asignatura se me hacía muy pesada, hasta tal punto que llegué a hechar de menos las redacciones. 

En otro curso de secundaria tuve un profesor de matemáticas buenísimo! Tenía una forma increíble de hacer comprensibles los entresijos del álgebra! Con él aprovaba. Era de la misma quinta que los anteriores pero era catalán y no se percibía en él estilo clásico y arcaico. Pero luego vino un profesor de matemáticas universitario que debió pensar que éramos genios de las matemáticas avanzadas trabajando para una tesis y usaba un vocabulario imposible de seguir. El pobre se esforzaba mucho pero no pillábamos ni media.

Tuve la suerte de tener un profe de llengua catalana i literatura que era escritor. Siempre entraba tarde a clase tiraba el cigarrillo por la ventana y traía su café a medio beber. Lo que más aprendí de él fue a cuestionar y supongo que algo de lengua catalana se me iba quedando. Después de él tuve otro profesor de catalan medio bipolar: o estaba pletórico o le parecíamos todos unos mocosos ignorantes, nunca sabías como se iba a desarrollar la clase. Me ponía muy nerviosa. Ambos son de aquellos profesores que nos ponían las pilas para no arrodillarnos ante la mediocridad y la ignorancia. 

Hubo un profesor que ni siquiera recuerdo qué asignatura impartía, creo que historia del arte (lo tuve pocos meses), pero dijo una frase que aun hoy retumba en mi recuerdo:

lo que ahora creéis que es una tontería, que no es interesante, que no os va a servir para nada, que ni siquiera vais a recordar de aquí 1, 5 o 10 años, os aseguro que sí, que lo vais a recordar, quizás no todo, pero en algun momento de la vida lo que aprendáis ahora os puede servir y el cerebro lo va a rescatar porque es capaz de  almacenar una cantidad de información que no os podéis ni imaginar.

Aunque en ese momento no lo entendí y/o no le di importancia, ya sabes, la arrogancia del adolescente, con los años me he dado cuenta que sí, que recuerdo muchas cosas del instituto! Me han sido muy útiles para avanzar en otros estudios y para Educar en el Hogar. No es el contenido de los aprendizajes, es la forma de aprender, de estudiar y el desarrollo de las funciones intelectuales de leer, comprender, sintetizar y almacenar información, pero sobretodo, es la autodisciplina, el esfuerzo, la autoexigencia y las ganas de superarme.

Pensé que había terminado el instituto sin saber hablar inglés pero no! Me he sorprendido muchas veces manteniendo conversaciones coloquiales en inglés con gente de diferentes países de Europa y, cada uno, con nuestro propio acento! Tambien tengo bastante comprensión lectora.

Los profesores de filosofia los recuerdo bien. Fueron dos. Uno muy sencillo, no se enredaba, promovía el debate y nos ayudaba a estructurar el pensamiento, con él aprovaba sin esfuerzo. El otro era un filósofo incansable, daba vueltas y vueltas y más vueltas a lo mismo, con este no pasaba del 3. Daba igual si estudiaba, si no estudiaba, si copiaba el examen o sacaba chuletas, mi nota era el 3. Pero obviamente, algo aprendí, sino, sería incapaz de cuestionarme nada y, de hecho, cuando he dejado de acudir a algun centro o casa donde he acompañado a niños y jóvenes me han dicho textualmente: ¿ahora con quien voy a filosofar? ¡voy a hechar de menos tus filosofadas! Así que sí, lo de las premisas y la conclusión me caló hondo y el filósofo que más me impresionó fue Nietzsche, aunque por aquel entonces no entendía casi nada de su pensamiento, recuerdo que me impresionaba y años más tarde he seguido leyendo algo sobre Nietzsche y otros pensadores.

Los de historia!!! Mama mia con los profesores de historia! Recuerdo a dos especialmente. Una mujer muy ruda, basta y directa, era clara y no se andaba con ostias. Nos explicaba sus azañas en la guerra de Bosnia y creo que eso despertó nuestra curiosidad y nuestros respetos. Cuando hablábamos demasiado cogía el borrador y lo golpeaba contra la pizarra verde, callábamos immediatamente, por suerte, no ocurría a menudo. Tenía temperamento, defendía la justicia y nos hacía pensar.

El otro profesor de historia era lo más aburrido del mundo, de hecho, no he conocido a nadie más aburrido. Teníamos que copiar todo lo que escribía en la pizarra y todo lo que narraba, como si el tocho del libro de historia no contubiera suficientes nombres, datos, fechas y momentos históricos. Era muy difícil seguir las clases porque todo era copiar, copiar, copiar, entonces no podías coger bien el hilo de lo que explicaba. No tenía tono, ni ritmo, ni emoción. Yo lo llamaba Aznar (aunque era bien catalán), pero me recordaba a él, su vestimenta, su pose y su actitud era tan politicamente correcta que me aburría todo de él. Jamás hizo una broma. Encima luego fue el director y para más inri, en bachillerato, lo tuve en historia contemporanea y en historia del arte!! Y esta animadversión era mutua... que tortura de profesor, me destrozó la media de secundaria y la de bachillerato.

Aunque elegí bachillerato humanístico social, en secundaria debíamos hacer un poco de todo para luego elegir en qué modalidad nos sentíamos más cómodos, así que hice física y química con una mujer muy mayor, muy científica y muy catalana profunda del interior. Me costaba horrores entenderla en clase, así que, a veces, tenía que pedir ayuda a alguna compañera de ciencias para que me traduciera las fórmulas y los experimentos al lenguaje común de los mortales.

No puedo dejar de nombrar a una profesora de historia que nos daba tecnologia (no había profe de tecno), la mujer se esforzaba mucho pero los compañeros se pasaban con ella hasta el punto de hacerla llorar y abandonar alguna clase. Me enfadaba mucho con los compañeros, eran insoportables incluso para mi! El acoso tambien se da de alumnos hacia profesores...

Y a pesar de que faltan muchos por nombrar, voy a terminar recordando a la profesora de historia que nos daba economia y economia y organización de empresas (tampoco había profe de economia). Como no era profesora de economia se limitaba a seguir el libro, cosa que nos facilitaba el estudio porque no nos cargaba con más y más contenido. La asignatura de organización de empresas se le escapaba un poco, así que, basicamente estuvimos medio curso haciendo balances de beneficios y su colega misterioso le corregía para que ella pudiera corregirnos los ejercicios. La otra mitad del curso lo pasó explicandonos viajes y aventuras personales, cosa que nos gustaba mucho, era diferente, interesante y le ponía pasión. Por suerte economia me era muy fàcil, lo de organización de empresas era otro cantar... La frase que siempre recordaré de ella es:

Para saber, viajar y leer.

Ahora alomejor te preguntas: ¿porque hablo de ellos? y piensas que tengo más rollo que una persiana! :-D

Pero he pensado que si no ponía un poco de contexto, quizás el mensaje no llegaba tal como lo quiero transmitir.

En mis largas reflexiones y conversaciones interiores conmigo misma, antes de decidir escolarizar a mis hijos o no, reviví en mi mente muchas situaciones en el colegio y en el instituto, algunas de vergüenza, otras de impotencia, otras de desvalorización, otras de desesperación, otras incluso de asco y rabia hacia profesores y alumnado, y me di cuenta que todo forma parte del aprendizaje de esta vida para (quieras o no) convivir con el Sistema Social. El sistema eductrinativo no es perfecto y en esas grietas es donde habita el pensamiento crítico, profesores auténticos, situaciones de aprendizaje que, en el futuro, nos dan fuerzas, ánimos y pistas para seguir adelante.

Si has sobrevivido a un instituto variopinto, multiracial y distópico, la vida tiene que ser soplar y cantar no? Esos años te dan unas tablas, un ejemplo o antiejemplo (segun el enfoque) para elegir un estilo de vida u otro.

Basicamente, soy quien soy, por la suma de todas mis experiencias con los diferentes personajes que han pasado por mi vida, incluido profesores.

Aprender a tratar a adultos tan diferentes te prepara.

Convivir con jóvenes de orígenes e ideologías tan distintas, te prepara.

Enfrentarte a tus éxitos y fracasos te prepara.

Y si aun habiendo estado escolarizada 20 de mis 39 años he seguido estudiando de forma autodidacta...

Y si aun habiendome tragado guarderia, escuela e insitituto con sus conflictos correspondientes, bachillerato, Grado Superior y cursos varios, no me han podido domesticar... 

Considerando que los conflictos son inevitables y son oportunidades de aprendizaje...

Considerando que la sobreprotección a los menores puede ser igual de perjudicial que el abandono... 

  • ¿Que pasa si por X motivos nos vemos presionados a escolarizar?
  • ¿Que pasa si los mandamos a esa jungla de supervivencia emocional e intelectual?
  • ¿Que pasa si 'ven lo que hay' y eligen las alternativas?

En el hogar cada clan educa y adoctrina segun sus creencias, no es neutral, no es abierto, no es variopinto. A no ser que tomes conciencia de esto y te impongas ser neutral, tus hijos van a estar adoctrinados por ti. No es algo negativo pero puede ser algo limitante. 

Por otro lado, me encuentro en un momento en el que socializar no es mi prioridad y disfruto mucho de mi tiempo, mis labores y mi soledad, por eso, no siento la necesidad de mezclarme con la sociedad constantemente, pero es que ya he tenido mucho de eso y, gracias a eso, hoy sé como, donde y con quien quiero vivir. Quiero decir, que mis hijos vivan estas experiencias no tiene porque ser negativo. Sé que no es sano adaptarse a una sociedad enferma pero no hablo de que mis hijos se adapten o encajen, hablo de que sepan manejarse, defenderse o anticiparse a situaciones cotidianas en una sociedad enferma, así que... hacemos lo que podemos con lo que tenemos y nos preparamos para lo peor esperando siempre lo mejor. 

En la conversación con la mujer que me contactó y a quien dedico esta publicación le dije: 

-Todos hemos ido al colegio y aquí estamos. Bueno, así es como lo resolvería, ningun ideal vale más que tener a mis hijos a mi lado. Pero esque alomejor ni llegas a eso, en general es bastante complicado, largo y tedioso el proceso.

La qüestión es:

¿Compensa presentar batalla ante el sistema y arriesgarse a una sentencia? o por otro lado ¿escolarizar y enseñar a sobrevivir en esa jungla es más soportable? 

Por una idea idealista de educación libre no voy a arriesgarme a una retirada de tutela, por muy fuertes que sean mis convicciones.

Por otro lado, sé que solo por un indicativo (desescolarización) NO retiran una tutela.

Pero si algo he aprendido en el sector social es que es bastante impredecible, hay casos que no se sostienen, otros que son literalmente entregados por sus padres y otros que no se comprende como han vivido una infancia tan lamentable y la familia extensa o la asistencia social han llegado tarde, por lo tanto, no es exacto, no es ciencias puras, son ciencias sociales y humanísticas, con muchos humanos (y no tan humanos) interviniendo con sus prejuicios y subjetividad para "proteger al menor".

Repito, por un solo indicativo -no escolarizar y/o absentismo- nunca jamás he visto una retirada de tutela, pero sí he visto una sentencia con 12 meses de cárcel (= a trabajos para la comunidad) y 1000€ de sanción con la obligación de escolarizar. Solo conozco un caso porque otros, cuando sienten la mosca detrás de la oreja escolarizan y otros jamás sienten a la mosca. 

Para aquellos padres que se quieren mantener firmes en su honorable decisión de no escolarizar y tienen la mosca detrás de la oreja, les comparto lo siguiente:


 

LEGALIDAD Y LEGITIMIDAD DE LA EDUCACIÓN EN EL HOGAR

JURISPRUDENCIA Y FUNDAMENTOS DE DERECHO

quiero dedicar un sincero agradecimiento a todos mis profesores, monitores y educadores, a los más motivados y a los más aburridos, a los más divertidos y a los más estrictos, a los más efímeros y a los más cercanos, por transmitirme lo que podían desde sus capacidades, su nivel de conciencia social y su paciencia.

Tengo que agradecer especialmente y con mucho honor a mi linaje, ascendientes y descendientes, por su presencia, compañía y acompañamiento.

Sin los aportes de todos ellos, hoy no seria como soy y estoy muy bien.

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